agosto 06, 2016

Desarrollo de la Fuerza en el Deportista Joven

1 y 1

1Centro de Estudios, Investigación y Medicina del Deporte. Gobierno de Navarra. (España.
Artículo publicado en el journal PubliCE Premium del año .
La manifestación de la fuerza se entiende en términos generales como la capacidad que tiene el músculo de producir tensión al activarse (contraerse) a una velocidad/ tiempo determinado. Las manifestaciones y desarrollo de la fuerza están influenciadas por la interelación de factores de tipo mecánico, neuro-muscular y hormonal. Los de tipo neuro-muscular se asocian con el número y distribución de fibras musculares, así como con la habilidad del sistema nervioso para activar de un modo rápido e intenso a los músculos agonistas (p.e. aumentando el número de unidades motoras activas, incrementando su frecuencia de estimulación y al aumento en su estímulo de excitación), inhibición de los músculos antagonistas o con la capacidad de utilizar energía potencial originada durante un ciclo estiramiento-acortamiento. Entre las variables de tipo mecánico tenemos el tipo de acción muscular (concéntrica, isométrica o excéntrica), el tiempo y velocidad de contracción o la relación longitud muscular/ángulo articular. Aspectos que añaden a la producción de fuerza diferentes matices, ya sea para su entrenamiento o para su valoración. Finalmente, además de los mecanismos neurales/musculares, se cree que el sistema neuro-endocrino forma una parte muy importante en el complejo de la manifestación y cambios a corto y largo plazo en la producción de fuerza y el sistema neuromuscular. Las hormonas son mensajeros químicos que se sintetizan, se almacenan y son liberados por glándulas endocrinas, además de por otras células especializadas. Las razones por la que se cree o las evidencias de la importancia del sistema hormonal son que 1) las hormonas anabolizantes (p.e. testosterona (T) y hormona del crecimiento (GH)) tienen efectos de remodelación de las fibras musculares a nivel metabólico y celular, similar a los observados en el músculo después del entrenamiento de fuerza, 2) durante las diferentes sesiones de entrenamiento de fuerza existe un aumento de las hormonas anabólicas como la T, GH, IGF-1, consecuencia de mayor utilización por el tejido muscular y 3) se observa que las mejoras y/o pérdidas de producción de fuerza durante la actividad física crónica (entrenamiento/envejecimiento) se acompañan de un aumento de las tasas basales de hormonas anabólicas (T, GH) y/o de un descenso de las tasas hormonas catabólicas, como el Cortisol.
La mejora de la fuerza que se observa en personas adultas durante las primeras semanas realizando un programa de entrenamiento se debe principalmente a una combinación de adaptaciones de tipo neural (p.e. incremento de la activación de las UMs de los músculos agonistas y/o inhibición de los músculos antagonistas) acompañándose de un aumento más gradual de la masa muscular (Sale 1989, Häkkinen y col. 1988) (Ver Figura 17).

Figura 1. Influencia de los aspectos neurales y musculares durante el entrenamiento. Adaptado de Sale 1989.

ENTRENABILIDAD Y EFECTIVIDAD DEL ENTRENAMIENTO DE FUERZA EN EL NIÑO PREPUBER Y EN EL ADOLESCENTE

La mejora de la fuerza muscular mediante ejercicios con aumento de la resistencia en el movimiento (p.e. con la utilización de cargas) empezó a utilizarse en 1945 por Thomas L. Delorme en programas de rehabilitación de veteranos de la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad, está plenamente reconocida la efectividad y beneficios de los programas de entrenamiento para el desarrollo de la fuerza sobre las necesidades especiales de fuerza del deporte o especialidad deportiva o sobre la prevención y tratamiento de los trastornos asociados con el envejecimiento y sedentarismo: como la progresiva reducción de la independencia y la autonomía funcional o la aparición de enfermedades crónicas como el infarto, la obesidad o la diabetes [p.e. Colegio Americano de Medicina del Deporte (ASCM, 1993), la Asociación Americana del Corazón (AHA, 1983) y la Asociación Americana para la Rehabilitación Cardiovascular y Pulmonar (AACVPR, 1995,1998)].
¿Es Efectivo el Entrenamiento para el Desarrollo de la Fuerza en Preadolescentes y Adolescentes?
Durante décadas ha prevalecido la idea de que el entrenamiento de fuerza en los niños prepúberes no era recomendable porque se creía que los bajos niveles de andrógenos circulantes impedirían el desarrollo de la fuerza (Mero y col. 1989); y porque se temía que este tipo de entrenamiento favorecía la aparición de lesiones musculoesqueléticas (Mero y col. 1989; Malina y Bouchard 1991; Kraemer y Fleck 1993). Uno de los trabajos más citado al respecto es el realizado por Vrijens (1978) donde no encontraron mejoras de la fuerza isométrica de brazos y piernas en un grupo de niños en edad prepuberal (10.4 años) después de 8 semanas de entrenamiento en circuito (Ver Figura 2).

Figura 2.
Efectos del entrenamiento de fuerza en niños prepúberes (edad media 10.4) y púberes (edad media 16.7) El entrenamiento consistió en un circuito de 8 ejercicios, 8-12 RM con una carga del 75% de 1-RM, realizado 3 días a la semana durante 8 semanas. Adaptado de Vrijens, 1978.
La ausencia en la ganancia de fuerza en la mayoría de los trabajos que consideran no efectivo el entrenamiento de esta cualidad en edades tempranas posiblemente es debida a: 1) la utilización de cargas muy ligeras en el entrenamiento, yo 2) a la ausencia de una correcta progresión en las intensidades a medida que se mejora la fuerza, y/o 3) a que los programas no duraron el suficiente tiempo y/o 4) a que no se utilizaba un suficiente volumen de entrenamiento.
Sin embargo, en diversos estudios realizados durante los últimos años (Blimkie y col. 1992, 1993, Ramsay y col. 1990; Sale 1989, Gorostiaga y col. 1999; Kanehisa y col, 1995; O´hagan y col. 1995), y que han utilizado programas de entrenamiento de la fuerza con intensidades moderadas/altas, se han observado aumentos significativos de la fuerza con respecto a aquellos de la misma edad y características que no entrenaban, tanto en sujetos prepúberes con edades comprendidas entre los 6 y los 11 años, como en sujetos adolescentes (Ver Tabla 1).

Tabla 1. Algunos estudios publicados en la literatura en los cuales se han utilizado programas de entrenamiento de la fuerza con intensidades moderadas/altas.
Uno de los trabajos mas representativo es el realizado por Ramsay y col. (1990) donde se examinó el efecto de 20 semanas de entrenamiento de fuerza (3 días por semana) sobre la masa muscular y activación neural en niños con edades comprendidas entre los 9 y 11 años. El programa de entrenamiento consistió en realizar 5 series de 10-12 RM durante las primeras 10 semanas y 5 series de 5-7 RM durante las últimas 10 semanas para los principales grupos musculares (curl del brazos y extensión de rodillas); y en realizar 3 series de 10-12 RM durante las primeras 10 semanas y 3 series de 5-7 RM durante las últimas 10 semanas en los ejercicios de pectoral, extensión de piernas y dorsal. Al finalizar este período de entrenamiento se observaron aumentos significativos de la fuerza máxima de los brazos y de las piernas (22%-25%) de manera independiente a las ganancias en masa muscular. En esta experiencia se concluyó que la mejora de la fuerza después de realizar un programa de entrenamiento en sujetos preadolescentes es posible que se relacione en gran medida con la mejora en la coordinación intramuscular y el aumento en la activación de los músculos agonistas y/o inhibición de la musculatura antagonista (Ver figura 3).

Figura 3. Efectos de 20 semanas de entrenamiento de fuerza (3 días/semana) en la fuerza máxima (1RM), isocinética e isométrica en 13 niños prepúberes con edades comprendidas entre los 9-11 años. Adaptado de Sale, 1989.
En lo que se refiere al entrenamiento de fuerza en adolescentes, en un trabajo publicado recientemente por Gorostiaga y colaboradores (1999) se examinaron los efectos producidos al añadir sesiones de entrenamiento de fuerza sobre el nivel de condición física y el balance hormonal en jugadores adolescentes de balonmano que realizaban habitualmente de 5 a 6 sesiones semanales entre entrenamientos, competiciones y clases de educación física. Después de 6 semanas de entrenamiento de fuerza, el grupo que entrenaba esta cualidad física (ST) incrementó su fuerza máxima dinámica de los músculos extensores del miembro inferior (12.2%) (p<0 .01="" 2="" 4="" 5="" 6="" 71.7="" balonmano="" c.="" cambios="" control="" de="" del="" desde="" diferencias="" durante="" el="" en="" entrenamiento="" er="" especialmente="" esta="" extensores="" figura="" fuerza="" grupo="" grupos="" incrementos="" km.h="" la="" lanzamiento="" las="" lo="" los="" m="" mejora="" miembro="" mientras="" n="" no="" observaron="" p="" practicaban="" primeras="" produjo="" que="" rodilla="" s="" se="" semanas="" significativos="" similares="" st="" sup="" superior="" tambi="" unilateral="" velocidad="" xima="" y="">-1
a 74.0 ± 7 Km.h-1) (p<0 .001="" 6="" a="" acompa="" adir="" al="" asociado="" balonmano="" c.="" c="" cambios="" compromiso="" con="" cortisol="" de="" el="" en="" entrenamiento="" er="" estado="" estar="" estos="" explosiva="" extremidad="" figura="" fue="" fueron="" fuerza="" grupo="" incremento="" incrementos="" inferior.="" interfiri="" la="" lanzamiento="" los="" ltimo="" m="" mejora="" mejoras="" menor="" mientras="" no="" nst="" o="" observado="" observados="" p="" permaneci="" pero="" por="" presentes="" pudo="" que="" ratio="" registraron="" resultados="" se="" semanas="" significativos="" sin="" sobrecarga.="" sobreentrenamiento="" st="" sugirieron="" tendencia="" testosterona="" un="" velocidad="" xima="" y="">

Figura 4. Fuerza máxima dinámica de las extremidades superior e inferior antes y después de 6 semanas de entrenamiento de fuerza (** p<0 .01="" 1999.="" adaptado="" col="" de="" gorostiaga="" p="" y="">

Figura 5. Cambios relativos en Leg-press y pec-dec en ST durante las 6 semanas de entrenamiento de fuerza (** p<0 .01="" 1999.="" adaptado="" col="" de="" gorostiaga="" p="" y="">

Figura 6. Ratio testosterona/cortisol en los diferentes grupos experimentales antes y después del entrenamiento de fuerza (*p<0 .08="" 1999.="" adaptado="" col="" de="" gorostiaga="" p="" y="">Como conclusión, ante la pregunta de si el entrenamiento de fuerza es efectivo en sujetos preadolescentes y adolescentes, se debe contestar de manera inequívoca que siempre que la intensidad y el volumen de la carga de entrenamiento sean lo suficientemente intensos, y la duración del entrenamiento lo suficientemente amplia en el tiempo, el efecto del entrenamiento será siempre positivo y se conseguirán mejoras en la producción de fuerza.
¿Es igual de Entrenable la Fuerza Muscular en los Niños que en los Adultos?
Como ya hemos comentado anteriormente, la entrenabilidad es el grado de capacidad de mejorar la aptitud física para un estímulo de entrenamiento determinado. Diversos autores consideran que la adolescencia podría constituir el momento de máxima entrenabilidad; es decir, que cualquier tipo de entrenamiento que se realice durante esta edad se debería acompañar de una mejora de la aptitud física superior a la que cualquier sujeto pudiera obtener si realizara ese entrenamiento en otro momento de su vida (Loko y col. 1996; Viru y col. 1996; Beumen y col. 1997). En la mayoría de los trabajos revisados (Ramsay y col. 1990; Blimkie y col. 1989,1992, 1993; Sale 1989) se señala que siempre que el estímulo de entrenamiento sea el adecuado (intensidad y volumen óptimo), un sujeto en la etapa prepuberal posiblemente sea menos entrenable en términos de ganancias absolutas de fuerza; pero, sin embargo, el entrenamiento es, como mínimo, igual de eficaz en términos de ganancia relativa, si se compara con adolescentes y adultos jóvenes. En la figura 23 se presentan los resultados de un trabajo desarrollado en la Universidad de McMaster (Hamilton, Ontario), donde se estudió el efecto de 20 semanas de entrenamiento de fuerza (3 días/semana) en un grupo de preadolescentes (10 años), adultos jóvenes (21 años) y viejos (65 años). En este trabajo, los niños y adultos utilizaron una intensidad de 5-12 RM y 8-12 RM, respectivamente, mientras que los ancianos entrenaron con una carga de 10 RM. Los resultados muestran que los adultos jóvenes obtuvieron mayores ganancias en valores absolutos, mientras que los sujetos en la etapa prepuberal fueron los que incrementaron la fuerza con una mayor tendencia en términos relativos (Sale, 1989) (Ver figura 7).

Figura 7. Efectos de 20 semanas de entrenamiento de fuerza sobre la fuerza máxima (1RM), isocinética e isométrica en niños prepúberes (9-11 años), adultos jóvenes (21 años), y mayores (65 años) en valores absolutos y relativos. Adaptado de Sale, 1989.

ADAPTACIONES NEUROMUSCULARES Y HORMONALES CON EL ENTRENAMIENTO Y EL DESENTRENAMIENTO DE FUERZA EN LA PREADOLESCENCIA Y LA ADOLESCENCIA

¿Las Adaptaciones y Mecanismos Asociados a Los Cambios en la Manifestación de la Fuerza con el Entrenamiento/ Desentrenamiento son similares en la Etapa Prepuberal/Adolescencia que en el Adulto?
Adaptaciones Musculares
Según los estudios citados anteriormente (Blimkie y col. 1989, 1992, 1993, Ramsay y col. 1990; Sale 1989), los sujetos en la etapa prepuberal pueden aumentar su fuerza de forma significativa con el entrenamiento en mayor medida de lo que lo harían con su desarrollo natural. Estos estudios parecen estar de acuerdo en que las ganancias de fuerza después de un periodo de entrenamiento son independientes de los cambios en la masa muscular y no se encuentra una relación entre el aumento de fuerza y la hipertrofia muscular, bien porque ésta es muy pequeña o no apreciable.
Entre las razones que pueden explicar la dificultad en los sujetos preadolescentes para incrementar su masa muscular puede mencionarse la insuficiente maduración del eje hipotálamo-hipófisis-gonadal, que determina que hasta la pubertad en el hombre el nivel de andrógenos sea demasiado bajo como para promover la hipertrofia muscular (Ver figura 8). Durante la pubertad, la entrenabilidad de la fuerza en el hombre aumenta rápidamente de forma paralela a la concentración de testosterona sérica, incluso sin realizar entrenamiento de fuerza. Para las mujeres, a diferencia de lo que ocurre con los varones, las bajas concentraciones de hormonas androgénicas, es un factor limitante para conseguir los mismos desarrollos en valores absolutos de la masa muscular y la fuerza.
Sin embargo, estos resultados dejan en evidencia que independientemente del incremento en masa muscular, la magnitud de este tipo de adaptación en sujetos en edad preadolescente y adolescente es pequeña en comparación con los incrementos de fuerza y por lo tanto sugiere que otros factores además de los cambios en masa muscular pueden también contribuir al desarrollo de la fuerza.

Figura 8. Cambios con la edad en la fuerza de tracción y la concentración basal de testosterona. Adaptado de Sale 1989 con valores de la concentración de testosterona a partir de Winter 1978 y valores de fuerza a partir de Montoye & Lamphiear, 1977.
Adaptaciones Neurales
Diversos estudios han identificado un aumento en la activación de los músculos directamente implicados en el movimiento (músculos agonistas) y/o a la mejora de la coordinación de los músculos sinergistas/antagonistas (adaptaciones neurales) en adultos (Häkkinen y col. 1998; Narici y col. 1989).
El desarrollo de la fuerza en sujetos preadolescentes y adolescentes con el entrenamiento de fuerza también ha sido atribuido en gran parte al incremento en la activación neuromuscular voluntaria de los músculos entrenados (Ramsay et al. 1990; Blimkie y col. 1993; Sale y col. 1989) (Ver Figura 9).

Figura 9. Efecto del entrenamiento de fuerza sobre la activación neural durante acciones isométricas máximas de flexión de codo y extensión de rodilla. Adaptado de Ramsay y col 1990; y Sale y col. 1989.
Sin embargo, los cambios en la activación neuromuscular y masa muscular parecen no explicar en su totalidad los incrementos observados en la magnitud de fuerza, lo que hace pensar que otros factores pueden también tener un papel importante en el incremento de esta cualidad física durante estas edades. En los estudios realizados por Ramsay y colaboradores (1990) y Blimkie y col. (1989) se observaron mayores aumentos en la ganancia de fuerza máxima (21%-48%) en aquellos ejercicios que habían sido utilizados durante el entrenamiento (p.e. extensión de piernas y curl de biceps), que en aquellos otros que no eran específicos. Estos resultados sugieren que la mejora en la coordinación agonista/antagonista puede también explicar en parte la mejora en la fuerza muscular en sujetos preadolescentes después de realizar un programa de entrenamiento.
Características Contráctiles
Las adaptaciones musculares intrínsecas (p.e. cambios en la dinámica de excitación/contracción, densidad del paquete miofibrilar y distribución de fibras musculares) son factores importantes que pueden explicar parte del evidente desarrollo de la fuerza en sujetos preadolescentes/adolescentes que participan en un programa de entrenamiento. Ramsay y colaboradores (1990) observaron incrementos significativos en la fuerza muscular evocada por estimulación eléctrica, en ausencia de mejoras en la masa muscular en sujetos prepúberes después de 20 semanas de entrenamiento de fuerza (Ver figura 10). Estos resultados apoyan la idea de que la mejora de fuerza de contracción absoluta y específica (por área de la sección transversal muscular) con el entrenamiento puede explicar en parte el aumento de la fuerza muscular en sujetos preadolescentes.

Figura 10.
Efecto del entrenamiento de fuerza sobre el momento isométrico evocado en niños preadolescentes (9-11 años). Adaptado de Ramsay y col 1990; y Sale y col 1989.
¿Que ocurre con el Desentrenamiento?
En los adultos, el aumento de la masa muscular y de la activación neural se reducen con el desentrenamiento de la misma manera que se incrementan con el entrenamiento (Narici y col. 1989. Häkkinen y col. 1989). El desentrenamiento, en los adultos, se caracteriza por una rápida reducción en la activación neuromuscular acompañada por una pérdida gradual de la masa muscular.
En el caso del preadolescente parece que, como la ganancia de fuerza es atribuída en gran parte al aumento en la activación neural, la reducción asociada con el desentrenamiento se debe predominantemente a cambios en la activación neuromuscular y coordinación motora. En la figura 11 se presenta un resumen de las adaptaciones fisiológicas que posiblemente se produzcan durante el entrenamiento/ desentrenamietno de fuerza en el niño.

Figura 11. Modelo de las posibles adaptaciones fisiológicas con el entrenamiento de fuerza y el desentrenamiento durante la preadolescencia (a) y adolescencia (b). fuerza muscular, adaptaciones neuromusculares, coordinación motora y. hipertrofia muscular. Adaptado de Blimkie y Bar Or 1996.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que en el preadolescente cualquier pérdida en la producción de fuerza consecuencia de una reducción del entrenamiento podría estar enmascarada por un incremento concomitante relacionado con el efecto del crecimiento infantil. En la figura 28, Blimkie y colaboradores (1989, 1993), presentan un modelo de las interacciones potenciales esperadas entre el crecimiento y el entrenamiento/ desentrenamiento durante la preadolescencia. Según este modelo, si las ganancias de fuerza son permanentes, se podría esperar incrementos en la fuerza muscular, en un grupo de personas que realicen entrenamiento de fuerza, aproximadamente de la misma magnitud que los observados en un grupo control (simple efecto de añadir los aumentos de fuerza relacionados con el crecimiento) durante el periodo de desentrenamiento y un mantenimiento de las diferencias en fuerza que se tenían al final del entrenamiento. Por otro lado, si las ganancias de fuerza no son permanentes y hay una pérdida de fuerza asociada a un periodo de desentrenamiento se podría pensar en la posibilidad que existiera una regresión gradual en la manifestación de la fuerza en el grupo que previamente había entrenado hacia los valores de fuerza del grupo control.

Figura 12. Modelo de los cambios esperados con el crecimiento (G), el entrenamiento de fuerza (RT), mantenimiento del entrenamiento (MT) y el desentrenamiento (DT) durante la preadolescencia. Sección G: aumento de la fuerza debido al crecimiento y maduración. Sección RT1: aumento rápido de la fuerza durante las primeras semanas de entrenamiento. Sección RT2: durante esta fase, la fuerza se incrementa más lentamente por un menor efecto del entrenamiento. Sección MT: manteniendo la intensidad y volumen de entrenamiento, el incremento de la fuerza es menor y se debe al efecto maduración- crecimiento. Sección DT: en el caso de iniciar el desentrenamiento, la fuerza muscular se reduce por debajo del nivel alcanzado al finalizar la fase RT1 y tiende a converger con los niveles del grupo G.
¿Y si las mejoras conseguidas en la fuerza muscular se pierden cuando se deja de entrenar, que tipo de entrenamiento de mantenimiento se necesita para mantener esas ganancias?. Según el trabajo de Blimkie y colaboradores (1989) se sugiere que una sesión por semana de entrenamiento con intensidades altas no es suficiente para preservar las mejoras obtenidas después de participar en un programa de entrenamiento.

BENEFICIOS POTENCIALES Y RIESGOS ASOCIADOS CON EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA EN LA PRE/ADOLESCENCIA

El entrenamiento de fuerza en el adulto, además del desarrollo de la fuerza, tiene efectos positivos tanto en la mejora de la marca deportiva (p.e. velocidad de lanzamiento, altura de salto) (Ainsworth 1970; Mero y col. 1985; Gorostiaga y col. 1999), como en la composición corporal (p.e. reduce el porcentaje graso corporal y aumenta el metabolismo y el gasto calórico de la masa muscular activa) y sobre la prevención y el tiempo de recuperación de lesiones (Blimkie 1993).
Sin embargo, no son muchos los trabajos de investigación que han examinado estos beneficios en preadolescentes y adolescentes, a pesar de que en la mayoría de los deportes en los que participan niños existen ciertos componentes de fuerza máxima y/o explosiva, que nos lleva a pensar que el desarrollo de la fuerza puede ser un medio para mejorar el resultado deportivo durante estas edades. Efectivamente, según diversos estudios, el entrenamiento de fuerza puede mejorar significativamente la altura en el salto, la velocidad en 100 metros (natación) y la velocidad de tiro en el preadolescente (Ainsworth 1970; Mero y col. 1985; Gorostiaga y col. 1999).
En estas edades, una de las ventajas más interesantes que ofrece el entrenamiento para el desarrollo de la fuerza es el efecto que se le atribuye sobre la prevención y/o recuperación de lesiones. Este efecto positivo se debe al fortalecimiento de las estructuras de soporte (ligamentos, tendones y huesos), a la capacidad del músculo entrenado de soportar más carga y al desarrollo del balance muscular alrededor de las articulaciones (Faigenbaun y col. 1996). Sin embargo, todavía se puede cuestionar si se consiguen similares beneficios desde el punto de vista preventivo y rehabilitador con el desarrollo de la fuerza en preadolescentes, debido a las posibles diferencias que existen en 1) intensidad y frecuencia en los entrenamientos y competiciones, 2) grado de agresividad/ competitividad durante la práctica deportiva, 3) y el tipo/ grado de especialidades deportivas con contacto entre los participantes practicadas durante la adolescencia.
Por el contrario, el miedo a producir lesiones musculares a corto o largo plazo, tal vez sea el problema más importante que se encuentran los profesionales de la actividad física y la salud para prescribir un programa de entrenamiento para el desarrollo de la fuerza durante las etapas pre y adolescente. En general, la participación en programas intensos de ejercicio físico lleva consigo el riesgo potencial de producir lesiones debido a microtraumatismos repetidos sobre las partes blandas (cartílago, tendón) y el tejido músculo-esquelético. En el adulto, las lesiones de espalda y rodilla son las más frecuentes. En los niños, el problema se puede plantear en relación con los cartílagos de crecimiento y las fracturas epifiseales, especialmente durante la práctica de los movimientos olímpicos de halterofilia (p.e. arrancada, dos tiempos, envión). Sin embargo, en todos los trabajos publicados hasta el momento no se ha demostrado que el entrenamiento de fuerza racional y supervisado (p.e. control de la técnica adecuada de ejecución, progresión gradual de las cargas, evitando cargas excesivas) haya producido algún perjuicio a los preadolescentes, en términos de lesión o efecto perjudicial sobre el sistema cardiorespiratorio o la presión sanguínea (Blimkie, 1993; Sale 1989). A pesar de ello, se ha de tener presente que debido a la alta especialización que supone realizar un programa de entrenamiento de fuerza en la preadolescencia, éste debería ser recomendado como una variedad más de actividad física y práctica deportiva durante la infancia.
Por último, hay que hacer una importante distinción entre la participación en un programa de entrenamiento de fuerza y la práctica de deporte competitivos como la halterofilia, el powerlifting o el culturismo. El entrenamiento de fuerza, si se realiza bajo supervisión y apropiada instrucción técnica, puede ser una actividad física divertida y con relativo bajo riesgo para la mayoría de los niños. Sin embargo, la práctica de los deportes mencionados puede ser una actividad de máximo riesgo para los niños. Incluso algunas asociaciones profesionales advierten contra la práctica de este tipo de deportes por los adolescentes (Academia Americana de Pediatría 1990, Asociación Nacional para el Acondicionamiento Físico y el Entrenamiento de la Fuerza, 1996). No obstante, no se excluye que un grupo selecto de niños, bajo la supervisión de entrenadores especializados, pueda participar en estos deportes con un riesgo no mayor que los existentes en otras muchas especialidades deportivas dentro del alto rendimiento.

INICIACION EN EL ENTRENAMIENTO Y FASES SENSIBLES EN EL DESARROLLO DE LA FUERZA: RECOMENDACIONES PARA LA PRESCRIPCION DEL ENTRENAMIENTO

Fases Sensibles en Relación con el Desarrollo de Fuerza
Uno de los aspectos que condicionan el momento en el que se debe iniciar el entrenamiento de fuerza, al igual que para cualquier otra cualidad o habilidad es el momento en el que el organismo pasa por una fase del desarrollo en la que exista una especial predisposición para mejorar la fuerza, es decir en aquellos momentos en los que la fuerza aumenta de manera natural, sin entrenamiento especial de la misma y con mas rapidez que en cualquier otro momento de la vida de una persona (Viru 1996, Ramos y col. 1998 Loko y col. 1996).
El desarrollo, en este caso de la fuerza muscular, durante el periodo de su fase sensible, favorece que se obtengan incrementos significativos en esta capacidad. En un estudio realizado por Loko y colaboradores (1996) con chicos y chicas con edades comprendidas entre los 10 y los 18 años se observó que las edades de mayor aumento proporcional de la fuerza en hombres eran desde los 12-17 años y en las mujeres entre los 10-13 años. En la Tabla 2 se indican los periodos de tiempo, desde los 11 a los 20 años en el hombre y entre los 10 y los 18 años en la mujer, en los que se produce el mayor aumento (90-95% del total) de la fuerza máxima isométrica, la fuerza explosiva (salto horizontal a pies juntos, salto vertical, y lanzamiento de balón de 2 Kg desde la posición de sentado) y la velocidad de carrera en 30 m. Asimismo en la figura 29 se muestra la evolución en porcentaje desde los 11 a los 20 años en el hombre y la mujer de la fuerza máxima, la fuerza explosiva y la velocidad de desplazamiento (Loko, 1996)

Tabla 2. Periodos de las fases sensibles para el desarrollo de la fuerza máxima y explosiva en hombres y mujeres (Adaptado de Loko 1996).

Figura 13. Evolución en porcentaje desde los 11 a los 20 años en el hombre y la mujer de la fuerza máxima, la fuerza explosiva y la velocidad de desplazamiento (Loko, 1996).
Según estos resultados, parece que no tiene mucho sentido afirmar que los jóvenes no han de comenzar el entrenamiento hasta los 17-18 años. Una de las cuestiones más importantes es saber, no cuando empezar, sino cómo ajustar las cargas de entrenamiento al desarrollo evolutivo de los jóvenes.
Iniciación al Entrenamiento de Fuerza
Una vez concluido que el entrenamiento y la mejora de la fuerza en los jóvenes es posible e incluso recomendable, diferentes asociaciones profesionales aconsejan una serie de normas generales (Ver Tabla 3) con un objetivo principal: que el entrenamiento se ajuste a las necesidades y a la capacidad de del deportista principiante para evitar que se anulen los beneficios que puedan derivarse de este tipo de trabajo (Asociación Americana de Pediatría, 1990; Asociación Nacional para el Acondicionamiento Físico y el Entrenamiento de la fuerza, 1996). Las recomendaciones generales que estas asociaciones dan se presentan en la Tabla 4.

Tabla 3. Normas básicas de la iniciación del entrenamiento de fuerza en niños (Adaptado de Asociación Nacional para el Acondicionamiento Físico y el Entrenamiento de la fuerza, 1996).

Tabla 4. Recomendaciones básicas de la iniciación del entrenamiento de fuerza en niños (Adaptado de Asociación Nacional para el Acondicionamiento Físico y el Entrenamiento de la fuerza, 1996).
En la siguiente tabla se presenta un esquema general sobre la progresión en las cargas en las primeras 4/5 etapas del entrenamiento de fuerza para deportistas que han de llegar a conseguir un desarrollo medio alto de fuerza. Para las especialidades deportivas en las que las necesidades de fuerza fueran inferiores, la frecuencia de entrenamiento debería ser menor (González, 1999).
Las etapas han de considerarse como periodos de entrenamiento, que pueden comprender hasta uno o dos años, pero que podrían reducirse hasta cuatro seis meses según la edad del deportista. Si se comienza a entrenar en edades tempranas (8-10 años), cada etapa podría durar de uno a dos años, pero ese tiempo se irá reduciendo progresivamente a media que el deportista empiece a entrenar mas tarde (González 1999).

Tabla 5. Progresión de las cargas en las primeras 4/5 etapas de entrenamiento para el desarrollo de la fuerza. Adaptado de González (1999
Un programa diseñado para mejorar la fuerza muscular en deportistas preadolescentes y adolescentes deberá seguir los mismos principios básicos de entrenamiento que los diseñados para adultos: principio de la sobrecarga, el principio de la progresión, de la especificidad y la individualidad del entrenamiento y el principio del desentrenamiento o reversibilidad. Es decir, este tipo de programa de entrenamiento deberá producir un estímulo lo suficientemente intenso, por encima del que suponen las actividades regulares de la vida diaria, como para producir la respuesta de adaptación deseada (principio de sobrecarga) sin llegar a producir agotamiento o esfuerzo indebido. La adaptación sólo se producirá si el estímulo es lo suficientemente fuerte en relación a su nivel de carga. Una vez que el organismo se adapte a este estímulo será necesario que se modifique y/o incremente para que se continúe progresando (principio de la progresión). Si las cargas de entrenamiento no se incrementan progresivamente (entrenamiento de fuerza progresivo), los músculos se adaptarán al nivel de fuerza solicitado y se mantendrá el mismo niveles de fuerza hasta que no se someta al sistema neuromuscular a un estímulo mayor. Cuando una persona deja de entrenar, se producirá una adaptación muscular en la dirección opuesta y se asociará con reducción en la manifestación de la fuerza, atrofia muscular y reducción en la activación neural (desentrenamiento). El entrenamiento de fuerza no sólo deberá ser progresivo sino que además será específico para los grupos musculares más utilizados y con transferencia directa (principio de especificidad) al tipo de movimiento, acción muscular y velocidad de movimiento de la especialidad deportiva. A pesar de ello, se recomienda que en los sujetos preadolescentes:
  1. Al comienzo del programa de entrenamiento, el estímulo de fuerza deberá orientarse al desarrollo global de todos lo grupos musculares (Academia Americana de Pediatría, 1983),
  2. Se deberá realizar con movimientos relativamente lentos y controlados para evitar lesiones, y
  3. Aunque está aceptado, en general, entre los entrenadores que la utilización de movimientos olímpicos de halterofilia (p.e. arrancada y sentadilla), son los mas apropiados para el desarrollo de la fuerza , diferentes asociaciones de profesionales de la salud y la actividad física recomiendan estrictamente que no se utilicen en programas de entrenamiento para los preadolescentes y en su caso se utilicen sólo, con precaución y control estricto, durante la mitad/final de la adolescencia (Asociación Americana de Pediatría, 1990; Asociación Nacional para el Acondicionamiento Físico y en el Entrenamiento de la fuerza, 1996).
Por último, las adaptaciones producidas por un programa de entrenamiento de fuerza serán diferentes entre las personas y vendrán determinadas por su nivel de entrenamiento previo y edad. Una persona que se encuentre en buen estado de forma necesitará un tipo de entrenamiento más exigente que aquel que sea inactivo y deba comenzar el programa de entrenamiento con un estímulo menor.

COMPONENTES DEL ENTRENAMIENTO PARA EL DESARROLLO DE LA FUERZA

La efectividad y resultado de un entrenamiento para el desarrollo de la fuerza depende de la aplicación de una carga adecuada, es decir, de factores como la intensidad, volumen de entrenamiento (series x repeticiones), frecuencia y tipología de los ejercicios recomendados (p.e. isocinético/resistencia variable/isotónico).
El volumen de entrenamiento se expresa en función del número de repeticiones que se realiza o el tiempo de duración del estímulo. Sin embargo, para que nos permita determinar con mayor precisión las características del esfuerzo, el volumen de entrenamiento siempre deberá estar asociado a los demás componentes de la carga. En el preadolescente se recomienda realizar tres series de 8-12 repeticiones durante 2-3 días a la semana. La mayoría de los trabajos de investigación en personas que previamente no habían entrenado fuerza muestran que durante los primeros 3-4 meses de entrenamiento de fuerza, los programas que utilizan una serie por ejercicio, obtienen incrementos de parecida magnitud que aquellos que utilizan múltiples series (Feigenbaum 1999, ASCM, 1998). En consideración de estas similitudes se aconsejan utilizar programas en los primeros momentos del entrenamiento (6 meses) que utilicen una sola serie por ejercicio.
La intensidad de un estímulo es el grado de esfuerzo que exige un ejercicio y se representa en el entrenamiento de fuerza por el peso que se utiliza en términos absolutos o relativos y por el número máximo de repeticiones que se puede realizar con un determinado peso (p.e. el peso con el que se realiza un máximo de 3 repeticiones; 3RM). En la tabla la intensidad viene representada como carácter del esfuerzo (González, 1999). Lo que se indica es el tanto por ciento del total de repeticiones realizables que deberían dejarse por hacer. El aumento progresivo de la intensidad por etapas se basa en la reducción de este porcentaje y en el del número de repeticiones por serie. Otro de los componentes a tener en cuenta en el diseño de un programa de entrenamiento para el desarrollo de la fuerza es la frecuencia de entrenamiento. El periodo de recuperación debería ser el adecuado para favorecer una óptima recuperación y desarrollo muscular y prevenir el sobreentrenamiento. Sin embargo un excesivo descanso entre las sesiones de entrenamiento podría llegar a resultar un insuficiente estímulo y favorecer el desentrenamiento.
En términos generales se recomienda como frecuencia óptima para el desarrollo de la fuerza máxima 2-3 días de entrenamiento por semana, que corresponde a 48 horas de descanso entre cada sesión de fuerza programada.
El tipo o modo de ejercicio también es importante tenerlo en cuenta a la hora del diseño de un programa de entrenamiento para el desarrollo de la fuerza, ya que es un medio para desarrollar y manifestar la fuerza. Según el régimen de acción muscular puede ser de tipo dinámico (concéntrico, excéntrico o ciclo acortamiento-estiramiento) o estático (isométrico). Los ejercicios dinámicos también pueden ser clasificados en función de la resistencia/tensión desarrollada durante la acción muscular. Según esta clasificación los ejercicios pueden ser de tipo isotónico (p.e. los realizados con pesos libres); donde la resistencia externa no varía; los de tipo isocinético, cuando se realiza una tensión sobre un brazo de palanca que se desplaza a una velocidad constante durante todo el recorrido articular; y los que se realizan en dinamómetros que presentan una polea diseñada para que la resistencia externa sea variable a lo largo del movimiento (ejercicios de musculación con resistencia variable con selección individual de pesos). La recomendación para la iniciación en el entrenamiento de fuerza será el utilizar una gran variedad de equipamiento que permita obtener una amplia experiencia con diferentes tipos de material, al mismo tiempo que sirva para mantener despierto el interés y la motivación por el entrenamiento. Sin embargo, el rendimiento específico se conseguirá con el entrenamiento especial y utilizando aquellos grupos musculares y sistemas energéticos responsables del rendimiento en competición. Desde el punto de vista de la ejecución práctica se recomienda que durante la realización de los ejercicios se mantenga una correcta técnica de respiración: inspirando en el instante anterior a mover el peso/resistencia, expulsando el aire durante la ejecución e inspirando mientras se vuelve a la posición de partida. Asimismo, realizar un correcto calentamiento previo servirá para prevenir riesgo de lesiones.

CONCLUSIONES

  • La práctica regular de una actividad física, o la participación en un programa de entrenamiento físico, no influye en el crecimiento estatural del niño, porque en un niño bien alimentado la estatura está regulada, principalmente, por su herencia genética.
  • De media, los chicos y chicas que participan en diferentes deportes son más altos y también más pesados que los chicos y chicas que no practican una actividad física regular. Esto es reflejo generalmente de una pubertad avanzada.
  • Las alteraciones en los hábitos de alimentación (anorexia nerviosa, bulimia) pueden impedir el desarrollo de todo el potencial de crecimiento estatural establecido genéticamente en el niño.
  • El uso de esteroides anabolizantes en estas edades también puede impedir alcanzar la estatura establecida genéticamente, al producir un cierre prematuro de las epífisis.
  • En relación con los no deportistas, los niños y adolescentes deportistas tienen un menor porcentaje graso corporal.
  • La maduración ósea no parece afectarse por el entrenamiento deportivo.
  • En relación con la maduración sexual, la edad de la menarquia en las chicas que practican deporte es, de media, más tardía. Por ejemplo, la edad de la menarquia en las chicas americanas sanas sucede a los 12.3- 12.8 años, mientras que la mayoría de estudios señalan que en las deportistas la menarquia comienza a los 13- 14 años o incluso más tarde. Pero también existen deportistas que tienen su primera regla en la media de edad o incluso antes que las chicas no deportistas.
  • No hay que olvidar que el retraso de la menarquia en las deportistas puede tener una base genética (se ha visto que las madres de las chicas que hacen ballet tuvieron la menarquia más tarde); además, las dietas, la pérdida de peso, el estrés psicológico y el sobreentrenamiento pueden contribuir a ello. En muchos casos, este retraso puede tener un origen en varias de estas posibles causas.
  • En relación con la maduración sexual de los chicos que hacen deporte, la información existente es escasa. Algunos estudios con deportistas jóvenes, varones, no indican evidencia alguna de alteraciones en el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios.
  • La maduración somática no parece verse afectada por la práctica de una actividad física regular o por el entrenamiento deportivo.
  • Los adultos que tienen una historia de actividad física regular o han participado en un entrenamiento físico durante su niñez y juventud tienen más masa ósea, lo que en principio nos indicaría que la mineralización del hueso se ha visto favorecida por la práctica de ejercicio físico durante los primeros años de vida.
  • No obstante, parece existir un umbral a partir del cual el entrenamiento deportivo puede tener una influencia negativa sobre la integridad ósea; como, por ejemplo, cuando se acompaña de alteraciones menstruales y una dieta insuficiente en calcio.
  • Se ha visto que las deportistas moderadamente oligomenorréicas (perdida menstrual escasa) tienen una densidad mineral ósea media equivalente a un 88% de la observada en un grupo de deportistas eumenorréicas (ciclos menstruales normales) con características físicas y entrenamiento semanal idénticos a las primeras.
  • También se ha visto que las deportistas con una oligomenorrea severa tienen una densidad ósea media que supone sólo un 69% de la del grupo de deportistas eumenorréicas.
  • El porcentaje de mujeres atletas con amenorrea secundaria (pérdida de la regla) se incrementa notablemente conforme aumentan el número de kilómetros de entrenamiento semanal.
  • Además, parece que la masa ósea en estas mujeres permanece por debajo de lo normal incluso después de recuperar sus reglas normales.
  • Las atletas con alteraciones menstruales podrían tener una mayor incidencia de fracturas de estrés y, quizá, un mayor riesgo de sufrir una osteoporosis prematura.
  • La mejor solución para estas mujeres es, sin duda, la vuelta a los ciclos menstruales normales que habitualmente ocurre cuando la intensidad de entrenamiento disminuye o la deportista gana un poco de peso.
  • Para aquellas deportistas que no quieran seguir esta pauta de tratamiento, existe una vía alternativa a base de una dieta rica en calcio y un tratamiento hormonal sustitutorio que debe ser controlado por su médico.
  • En el caso del varón, varios estudios han demostrado que cargas muy elevadas de entrenamiento de carrera continua pueden tener también un efecto negativo sobre el hueso.
  • Con el entrenamiento de fuerza, en los chicos adolescentes generalmente se observa una hipertrofia muscular mientras que en chicos preadolescentes esta adaptación muscular es mucho menos evidente, o puede no manifestarse.
  • El entrenamiento de fuerza es efectivo para aumentar la fuerza muscular en sujetos preadolescentes y adolescentes, siempre que volumen y la intensidad del entrenamiento sea lo suficientemente intenso.
  • En la etapa prepubescente, la entrenabilidad de la fuerza en los niños es menor en términos de ganancias absolutas de fuerza, pero es igual de eficaz sino más, en términos de ganancias relativas, si se compara con adolescentes y adultos jóvenes.
  • El desarrollo de la fuerza después de un periodo de entrenamiento parece ser independiente de los cambios en la masa muscular, especialmente durante la preadolescencia y se asocian en gran parte con el incremento en la activación de las unidades motoras de los músculos entrenados, mejora de la coordinación intramuscular entre los agonistas/antagonistas y/o con adaptaciones musculares intrínsecas (p.e. cambios en la dinámica de excitación/contracción, densidad del paquete miofibrilar y distribución de fibras musculares).
  • En los sujetos preadolescentes y adolescentes las ganancias en la producción de fuerza no permanecen durante periodos de desentrenamiento y realizar una sola sesión por semana de carácter intenso no es suficiente para mantener las mejoras obtenidas con el entrenamiento.
  • El entrenamiento de fuerza parece no tener efectos negativos sobre el crecimiento (peso o altura) y en algunos casos presenta efectos positivos en la mejora de la marca deportiva y sobre la prevención y tiempo de recuperación de lesiones.
  • El entrenamiento de fuerza racional y supervisado (p.e. control de la técnica adecuada de ejecución, progresión gradual de las cargas y evitar cargas excesivas) parece que no produce ningún tipo de perjuicio a los preadolescentes y adolescentes, en términos de lesión o efecto perjudicial sobre el sistema cardiorespiratorio o la presión sanguínea.
  • Las fases sensibles de desarrollo de la fuerza muscular en hombres, desde los 12-17 años y en las mujeres, entre los 10-13 años, son las edades de mayor aumento proporcional de la fuerza y el mejor momento para iniciar un programa de entrenamiento para el desarrollo de la fuerza muscular.

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Cita en PubliCE Premium

Mikel Izquierdo y Javier Ibañez (2007). Desarrollo de la Fuerza en el Deportista Joven. PubliCE Premium.
http://g-se.com/es/entrenamiento-de-la-fuerza-y-potencia/articulos/desarrollo-de-la-fuerza-en-el-deportista-joven-811

abril 12, 2016

Diagnóstico Serológico de Tuberculosis


Utilización del antígeno P32 y el antígeno SLIV, para el diagnóstico
rápido y precoz de la tuberculosis por la serología (ELISA) en el
Hospital Regional IHSS en San Pedro Sula, Honduras
Dubón J. M.*, L. Rigouts**, Portaels Franqoise*
RESUMEN
Hemos examinado 148 muestras de suero provenientes
de enfermos sufriendo de tuberculosis pulmonar (examen
directo del esputo positivo) y extrapulmonar
(ganglionar). De esos mismos pacientes, la serología
VIH fue efectuada.
Según los resultados de la serología ELISA P32 y el
antígeno sulfolipídico SL IV, la sensibilidad de la prueba
donó valores muy bajos, de 48.6% para el antígeno P32
y 21.4% para el SL IV. La especificidad de la prueba fue
de 76.9% para el antígeno P32.
RESUME
Nous avons testé 148 échantillons de serums provenant
de malades atteints de tuberculose pulmonaire (examen
direct du crachat positif) et extrapulmponaire
(ganglionnaire). Parmi ees mémes patients nous avons
fait la sérologie VIH. Les résultats de la sérologie ELISA
O32 et l'antigéne sulpholipide SL TV, concernent leur
sensibilité et leur spécificité. Des valeurs tres basses ont
Patólogo Clínico y Microbiólogo Médico, Hospital Regional
IHSS, San Pedro Sula, Honduras.
Departamento de Microbiología, Instituto de Medicina
Tropical, Prince Leopold, Ambires, Bélgica.
été trouvées (sensibilité de 48.6% pour la P32 et 21.4%
pour le SL TV. La spécificité était de 76.9% pour la P32).
Palabras Claves. Antígeno Proteína P32, Antígeno
Sulfolípido IV, ELISA, VIH, Tuberculosis.
INTRODUCCIÓN
Las muestras que hemos examinado fueron provenientes
de enfermos sufriendo de tuberculosis pulmonar o
extrapulmonar (ganglionar diagnosticada por la
clínica de neumología y el laboratorio (examen
directo de esputo o biopsia), en el hospital del Seguro
Social en San Pedro Sula. Esta es la segunda ciudad
de Honduras, donde la incidencia de la tuberculosis
pulmonar fue de 9 por 10,000 habitantes en 1991.m
Los resultados que hemos obtenido por la serología
utilizando como antígeno la proteína p32 puede tener
un interés para la serología de la tuberculosis, como
condición de poder aumentar la sensibilidad del examen.
Otra de las investigaciones sobre la utilización de
diferentes antígenos lipídicos (lípidos purificados de
M. tuberculosis y lípidos sintéticos) hemos también
realizado la determinación de los anticuerpos VIH por
el método de aglutinación serodia (kit comercial), en
46 REVISTA MEDICA HONDUREÑA - VOL. 61 -1993
Alguna de las muestras para hacer una comparación
entre los sujetos infectados por el virus VIH y la
serología de tuberculosis positiva.
MATERIAL Y MÉTODOS.
Material Los sueros
En el estudio todos los pacientes afectados por la tuberculosis
pulmonar y extrapulmonar, fueron casos
nuevos diagnosticados en el servicio de Neumología
del Hospital. Hemos incluido entre los controles, los
pacientes no tuberculosos pero presentando otra
patología tropical, para ver la existencia o no de
reacciones cruzadas. Los controles sanos fueron también
recolectados en el laboratorio de transfusión sanguínea
del hospital.
Todas las muestras de suero fueron enviadas en tubos
nunca a los cuales se les agregó azida de sodio al
0.01% según el método recomendado por F.
Portaels, Micobacteriología IMT enviados al Instituto de Medicina Tropical de
Amberes, Bélgica por correo. A su llegada todos
fueron guardados a -20 °C, antes de ser analizados.
Las 148 muestras de sueros pueden ser subdivididos en
4 grupos, según su procedencia, (cuadro 1).
GRUPO I.
a) 93 pacientes afectados de tuberculosis pulmonar,
VIH + = 22, VIH (-) = 30. VIH no efectuados = 41.
b) 3 pacientes afectados de tuberculosis
extrapulmonar, (ganglionar), VIH (+) = 2, VIH (-) = 1.
GRUPO II.
40 pacientes controles sanos.
GRUPO III.
12 pacientes afectados de enfermedades tropicales
como la tripanosomiasis (enfermedad de Chagas).
VIH (-).
NT = No examinados TB=tuberculoso Los
Antígenos
a) La P32, antígeno proteico ha sido purificado por J.
De Bruyn en el Instituto Pasteur de Brabant y ha
sido enviado al laboratorio de Micobacteriología
del Instituto de Medicina Tropical. Se trata de un
antígeno proteico identificado como Ag. 85 dentro
de sistema de referencia BCG (Bacilo de Calmette)
í3'1). Es purificado a partir de filtrados de cultivos
de M. bovis BCG privados de Zinc.
b) El sulfolípido SL TV es un antígeno lipídico, las
investigaciones efectuadas con los antígenos
lipidíeos han sido efectuadas con el sulfolípidos
IV, aislado del M. tuberculosis por cromatografía
efectuado por F. Papa, en el Instituto Pasteur de
París (5). Se trata del sulfato 23 diacyl trehalosa-2'
(6), su interés por el serodiagnóstico de la tubercu
losis ha sido revelado por los trabajos de Craud y
Colab. (s).
A fin de comparar la sensibilidad del ELISA-SLIV
y el ELISA P32, hemos efectuado los exámenes
utilizando los sueros positivos por ELISA P32, es
decir 14 sueros de pacientes con tuberculosis
pulmonar.
Método ELISA P32
Antígeno
El antígeno purificado en el Instituto Pasteur de Brabant
es utilizado para efectuar el coating de las placas
REVISTA MEDICA HONDUREÑA - VOL. 61 -1993
Los controles con infecciones tropicales como la
tripanosomiasis son en número de 12. Dentro de este
grupo, 10 casos son negativos a la P32, contra 2 casos
falsos positivos, sea una especificidad de 833%.
Los resultados obtenidos por los diferentes autores
sobre la investigación de anticuerpos IgG, por el
método ELISA han sido efectuados con antígenos
diferentes y sobre grupos de enfermos y controles muy
variables.
La sensibilidad del test ELISA varía de 51% a 97.5% en
función de la localización de la tuberculosis y del
antígeno utilizado. Las especificidades obtenidas por
los autores varían también de 31.8% a 100%.
En nuestro estudio hemos obtenido una sensibilidad de
47.5% por todos los tuberculosos. Los resultados parecen
ser variables, con el antígeno P32 Turneer y Col. (11) han
encontrado una sensibilidad de 63% en los infantes con
una tuberculosis pulmonar en Bélgica (11), mientras que
los resultados obtenidos en Burundi í2), 51% de
sensibilidad son comparables a los encontrados en
nuestro estudio. En las regiones de alta prevalencia, los
casos llegan en un estado avanzado de enfermedad, con
una taza muy elevada de anticuerpos. La pérdida de
sensibilidad del examen podría explicarse por una
pérdida de actividad antigénica del antígeno P32 seguido
de una mala conservación o pérdida de anticuerpos
debido a la congelación de las muestras y a la adición de
azida de sodio.
A fin de verificar la influencia del modo de conservación
de los sueros sobre la pérdida eventual de anticuerpos
antituberculosos, proponemos comparar los resultados
obtenidos con sueros conservados a + 4 °C sin azida y
los mismos sueros sin adicionarles azida. La taza de
anticuerpos será en cada caso examinada antes y después
de la congelación a - 20 °C.
La especificidad mencionada dentro de la literatura
varía de 31.8% a 100% en función del antígeno utilizado
del lugar de estudio y sobre todo de los grupos controles
utilizados, ZattayCol. (12) encontraron una especificidad
de 90%, como Kiran y Col. (13) en India y Turneer y Col.
(11) en Bélgica utilizando todos los controles de pacientes
sanos, y respectivamente los antígenos PPD y P32.
Nuestro estudio muestra una especificidad de 75%
utilizando como grupo control pacientes sanos. Por el
contrario, si se utiliza como controles sujetos sanos y
pacientes con una infección no tuberculosa, la
especificidad encontrada fue de 76.5%.
Esta investigación ha sido efectuada para conocer la
existencia de reacciones cruzadas como lo había
observado Zattlatl2). Como sabemos que a nivel de la
membrana de las bacterias, existen las proteínas de
"choque" que, cuando la bacteria se encuentra en
período de "stress", seguido a una agresión exterior,
induce la producción de anticuerpos no específicos.
TRABAJO CIENTÍFICO ORIGINAL 49
En ese caso el problema viene a ser más complicado
para el método serológico y hay que pensar en el uso de
anticuerpos monoclonales.
En nuestro estudio no observamos reacciones cruzadas
con la enfermedad de Chagas.
Por las tuberculosis pulmonares activas, Torgal y Col.
(11) que utilizan como antígeno, el glipídico fenólico
PGL-TB1, obtiene una sensibilidad de 97.5%, mientras
que Crauad y Col. m obtiene una sensibilidad de 59%
con el antígeno lipídico SL IV que es un sulfolípido.
Nuestra sensibilidad es muy baja (21.4%), comparada a
la obtenida con la P32. A primera vista pareciera que el
test ELISA SL IV sea menos sensible que el test ELISA
P32. Sería por lo tanto mucho mejor de examinar un
mayor número de sueros antes de obtener conclusiones
definitivas.
De una manera general, sería interesante analizar varias
centenas de muestras de sueros dentro de una población
muy grande. Habría también de determinar si el antígeno
P32 pierde su actividad durante un período determinado
y si la conservación y transporte 4e sueros ejercen una
influencia sobre la taza de anticuerpos IgG medidos.
La infección VIH no influye en la sensibilidad del test
ELISA P32. Estos resultados concuerdan con aquellos
obtenidos precedentemente con el Antígeno 60<8 br="" estos="">resultados son importantes porque la tuberculosis está
asociada a la infección VIH, en las regiones donde la
prevalencia de las dos infecciones es elevada.
Esta asociación debe de estar presente en los clínicos
que deberán pensar en la posibilidad de una tuberculosis
en todo paciente VIH(+) e inversamente, en una infección
VIH en todo paciente al cual un diagnóstico de tuberculosis
es efectuado. La puesta en ruta de un tratamiento
precoz, es por lo tanto más importante ya que la
enfermedad es contagiosa.
CONCLUSIONES
La sensibilidad y la especificidad han sido estudiadas
en 14 sueros provenientes de Honduras. Se trata de 93
muestras de pacientes con tuberculosis pulmonar, 3
pacientes con tuberculosis extrapulmonar(ganglionar).
12 muestras de pacientes con enfermedad de Chagas y
40 muestras de controles sanos.
El estudio de la sensibilidad con la prueba ELISA P32,
donó valores de 48.6 % para la tuberculosis pulmonar y
33% para la tuberculosis extrapulmnar. Estos dos valores
son muy bajos considerando que en el país la prevalencia
de la enfermedad es elevada.
La especificidad de la prueba ELISA P32 es de 75% para
los controles sanos, esto corresponde a los resultados
obtenidos en otros estudios, por lo tanto en nuestro
estudio, la especificidad no es influenciada por la
enfermedad de Chagas. La sensibilidad de la prueba
ELISA SL IV es muy baja (21.4%), comparada con la
encontrada con la P32 (48.6%).
Es posible que estos valores muy bajos de sensibilidad
sean debidos a una pérdida de anticuerpos unida a los
modos de conservación de los sueros. Deben de
compararse diversos modos de conservación de sueros
a fin de elucidar este problema.
Dentro de las condiciones de nuestro trabajo, la serología
de la tuberculosis no parece presentar una ventaja
comparado al diagnóstico clásico de la enfermedad por
el examen directo.
AGRADECIMIENTO
Este trabajo se llevó a cabo gracias a la colaboración de
la Fundación Padre Damien de Bruselas, Bélgica.
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Uso de la prueba de PCR para el diagnóstico de brucelosis en comunidades rurales de Nuevo León dedicadas a la producción caprina.

GACETA MÉDICA DE MÉXICO ARTÍCULO ORIGINAL
Correspondencia:
*Alberto Morales-Loredo
Universidad Autónoma de Nuevo León, UANL, CDA.
Francisco Villa s/n. Nte.
Col. Ex Hacienda El Canadá, C.P. 66054
Gral. Escobedo, N.L., México
E-mail: amorales@lcrn.mx

Fecha de recepción: 22-09-2014
Fecha de aceptación: 13-01-2015
PERMANYER
www.permanyer.com
Contents available at PubMed
www.anmm.org.mx Gac Med Mex. 2015;151:620-7
Resumen
Objetivo: Comparar la prueba PCR, para la detección de Brucella spp, en muestras de sangre humana, con respecto a rosa
de Bengala (RB), aglutinación estándar en placa (MAP), 2-mercaptoetanol (2-ME) y hemocultivo establecidas en la NOM
022-SS2-1994, en cuanto a sensibilidad y especificidad. Material y métodos: En el año 2005, se muestreó a 92 personas de
los municipios de Anáhuac y Sabinas Hidalgo, Nuevo León (N.L.), en donde se registró un brote de brucelosis en humanos.
A partir de sangre completa, se realizó el hemocultivo y se obtuvo ADN. Se amplificó un fragmento de 223 pares de bases
de la secuencia que codifica para una proteína de 31 kDa específica del género Brucella. Resultados: La PCR detectó
23 muestras positivas. La sensibilidad y especificidad de PCR comparada con RB fue de 44.68 y 95.56%, respectivamente.
Comparada con MAP fue de 51.61 y 88.52%, mientras que con 2-ME fue de 53.57 y 87.50%. Cuando se comparó con el
aislamiento bacteriano, se obtuvo un 100.0% de sensibilidad y 80.23% de especificidad considerando tanto personas
positivas como negativas para serología. Conclusiones: La prueba de PCR puede ser una herramienta alternativa al cultivo
bacteriano, en el diagnóstico de brucelosis humana.
PALABRAS CLAVE: Brucella spp. PCR. Serología.
Abstract
Objective: The aim of this study was to evaluate the sensitivity and specificity of polymerase chain reaction for detection of
Brucella spp in human blood samples compared with the serological tests and blood culture. Material and Methods: In 2005,
a total of 92 people were sampled from the towns of Anahuac and Sabinas Hidalgo, Nuevo Leon, where an outbreak of
human cases had taken place in the same year as this study. The sera collected were analyzed by serological tests according
to the NOM 022-SS2-1994. DNA was obtained using CTAB extraction method and it was used to amplify a fragment of
M.G. Álvarez-Ojeda, et al.: Comparación de pruebas para brucelosis
621
Introducción
La brucelosis es una enfermedad infecciosa producida
por bacterias del género Brucella, que se caracterizan
por ser patógenos intracelulares facultativos.
Es una clásica zoonosis (antropozoonosis) que ocasiona
problemas de salud entre los individuos que ingieren
alimentos provenientes de animales infectados
y representa un riesgo ocupacional para las personas
que trabajan o mantienen un estrecho contacto con el
ganado infectado. La enfermedad es de distribución
mundial y es endémica en algunos países, donde representa
un importante problema de salud pública1.
El control de la enfermedad en animales tiene un gran
impacto en la reducción de la incidencia en humanos2.
La incidencia de brucelosis en la población humana
de México es oscilatoria, con una variación temporal,
dependiente de la entidad. La Dirección General de
Epidemiología de la Secretaría de Salud notificó 2,073
casos confirmados en el año 2010. Los estados con
mayor incidencia fueron: Sonora con 248, Guanajuato
con 317, Jalisco con 179, N.L. con 154 y Michoacán
con 145 casos3. Del año 2000 al 2009, los registros
de nuevos casos de brucelosis en humanos, a nivel
nacional, muestran cómo la tasa de incidencia de 1.66
reportada en 2006 se incrementó a 2.38/100,000 habitantes
en 20103.
En países como el nuestro, el riesgo de adquirir la
infección en el humano está en correlación con los hábitos
higiénicos y alimenticios. La movilización de lácteos
hacia las zonas urbanas, como parte del proceso de
comercialización, ha contribuido en buena medida a
la diseminación de la enfermedad, sin importar qué
tan alejados están los sitios de las zonas endémicas4.
Los animales aceptados hasta el momento como portadores
tienen en muchos casos íntimo contacto con
el hombre, lo que explica la dimensión del problema
que plantea esta zoonosis. Por otra parte, la brucelosis
muestra sintomatología poco definida en los humanos,
por lo que se dificulta la detección precoz del
infectado, lo que favorece la evolución a la cronicidad,
complicando las alternativas terapéuticas y la curación
definitiva4. El espectro clínico diverso de la brucelosis,
sobre todo en la forma crónica, puede hacer que el
diagnóstico se pase por alto o se retarde si el médico
no tiene la sospecha de su existencia. El diagnóstico
definitivo de la brucelosis humana se basa en el aislamiento
de la bacteria3,4. Sin embargo, la proporción
de cultivos positivos varía entre 15 y 85%5,6. La Norma
Oficial Mexicana 022-SS2-1994, para la prevención y
control de la brucelosis en el hombre en el primer nivel
de atención, establece el diagnóstico serológico de
la brucelosis por medio de los métodos de RB, MAP
y con 2-ME, además de las pruebas confirmatorias
como el hemocultivo o mielocultivo positivos7.
Se ha demostrado que las técnicas moleculares
presentan gran sensibilidad y especificidad para la
detección de Brucella en diversas muestras biológicas
(sangre, médula, leche, orina, etc.)8,9. La prueba
de PCR toma un protagonismo para el diagnóstico
rápido y eficiente, dejando al aislamiento para estudios
epidemiológicos9,10. Para utilizarse de rutina en
laboratorios de diagnóstico, la técnica debe validarse,
es decir, evaluar la prueba, con muestras clínicas, los
aspectos de sensibilidad, especificidad y control de
calidad11. En este trabajo se planteó el objetivo de
evaluar la prueba PCR en cuanto a su sensibilidad
y especificidad, para la detección de Brucella spp,
en muestras de sangre humana, comparada con los
métodos serológicos y el hemocultivo.
Material y métodos
Sitios de muestreo
El estudio se realizó en los municipios de Anáhuac
y Sabinas Hidalgo, en el estado de N.L.; los cuales
fueron identificados y seleccionados con base en los
brotes de brucelosis humana ahí sucedidos y reportados
por la Secretaría de Salud del gobierno del estado
en el año 2005.
223 bp of the coding sequence for a protein of 31 kDa present in all Brucella species. Results: The polymerase chain reaction
test detected 23 positive samples. The sensitivity and specificity compared with RB was 44.68 and 95.56%, respectively.
Compared with mouse antibody production, it was 51.61 and 88.52%, and 2-mercaptoethanol was 53.57 and 87.50%. When
isolation (positives cultures) was compared with polymerase chain reaction, we obtained 100.0% sensitivity and 80.23%
specificity, taking into account people with positive and negative serology. Conclusions: The polymerase chain reaction test
can be an alternative tool to bacterial culture in human brucellosis diagnosis. (Gac Med Mex. 2015;151:620-7)
Corresponding author: Alberto Morales-Loredo., amorales@lcrn.mx
KEY WORDS: Brucella spp. PCR. Serology.
Gaceta Médica de México. 2015;151
622
Tamaño de la muestra
El tamaño de la muestra fue determinado mediante
la siguiente fórmula: n = 3.84p (1-p)/T2; donde n es
el tamaño requerido, p esla prevalencia poblacional
desconocida, y T esla cantidad o límites hacia arriba
y hacia abajo de P en puntos porcentuales; en otras
palabras, el grado de precisión en la estimación y
nivel de confianza, 100 (1-a)%12. En este caso se
consideró una prevalencia de 0.0345 para el estado
de N.L. reportada en el año 199213. Considerando
un nivel de confianza de 95% (T = 0.05) y aplicando
la fórmula, el tamaño de muestra (n) fue de 51. Considerando
que el valor de prevalencia utilizado para
cálculo de tamaño de muestra fue de un reporte del
año 1992, se incrementó a 92 muestras analizadas
en este estudio13.
Población estudiada
Se incluyeron en el estudio 92 individuos de los
distintos estratos socioeconómicos, que incluyeron
personas con síntomas, además de personas con ausencia
de síntomas pero que convivieron con personas
enfermas de los asentamientos rurales relacionados
con el brote de brucelosis humana.
Tipo de muestra
Se utilizó sangre completa para hemocultivo y PCR.
Suero para las pruebas serológicas. La toma de la
muestra la efectuó personal de la Secretaría de Salud,
se extrajeron de cada paciente 10 ml de sangre completa
y se dividieron en 2 partes: 5 ml sin EDTA (para
suero) y 5 ml con EDTA.
Análisis serológico y aislamiento
Las pruebas de RB, MAP y la microaglutinación
en presencia de 2-ME se realizaron de acuerdo
a lo descrito por la NOM 022-SSA-1994 (2000).
Además, se inocularon 3 ml de sangre de cada
individuo en el medio bifásico de Ruiz Castañeda
modificado, para realizar el aislamiento mediante
el hemocultivo.
Métodos moleculares
Como control positivo se utilizó ADN de la cepa
vacunal Rev1 de Brucella melitensis en las reacciones
de PCR.
Extracción de ADN a partir
de aislados de hemocultivo,
cepa control y muestras
por el método CTAB
Se tomó una asada de la colonia y se depositó
en tubos Eppendorf® de 1.5 ml de capacidad, se le
adicionaron 400 μl de TE 1X pH 8.0 (10 mM Tris-HCl,
1 mM EDTA) y se inactivaron a 95 °C por 20 minutos.
Posteriormente, la extracción se realizó por el método
de Wilson 1993 modificado14. Para la extracción
del ADN bacteriano a partir de glóbulos blancos, se
tomaron 400 μl de sangre completa y se depositaron
por separado en tubos Eppendorf®, se les adicionaron
900 μl de TE 1X pH 8.0 (10 mM Tris-HCl, 1 mM
EDTA), se centrifugaron a 10,000 rpm/5 min en una
microcentrífuga SIGMA®, se decantó el sobrenadante
y el botón obtenido fue utilizado para la extracción
de ADN.
Condiciones de amplificación
de la PCR
Se utilizaron los iniciadores que amplifican parte del
gen que codifica para una proteína inmunogénica de
31 KDa de la membrana externa de Brucella abortus
(BCSP31) reportados por Bayle, et al., 1992, las secuencias
B4 (5’-TGGCTCGGTTGCCAATATCAA-3’) y
B5 (5’-CGCGCTTGCCTTTCAGGTCTG-3’) amplifican
un fragmento de 223 pares de bases (pb). La BCSP31
es específica del género Brucella y está conservada
en B. abortus, B. melitensis y B. suis15.
Las reacciones de PCR se realizaron en volúmenes
de 25 μl, en un termociclador PCR Express
(Hybaid Thermo, Middlesex, Reino Unido). La mezcla
de PCR contenía 25 pmoles de cada uno de
los iniciadores, 200 mM de cada uno de los cuatro
desoxinucleósidos trifosfatados (Bioline, Inc., Randolph,
MA EE.UU.), 1.0 mM MgCl2, 1 X de regulador
de reacción (100 mM Tris-HCl, 500 mM KCl, 15 mM
MgCl2 pH 8.3), 2.5 U de Taq DNA polimerasa (Roche
® Applied Science), aproximadamente 100 ng
de ADN molde y agua desionizada para un volumen
final de 25 μl.
La mezcla de reacción se sometió a las condiciones
de ciclos térmicos siguientes: un ciclo de desnaturalización
inicial a 93 °C por 2 min, seguido de 35 ciclos
de tres pasos: desnaturalización a 93 °C durante 60 s,
alineamiento de iniciadores a 60 °C durante 30 s y una
extensión a 72 °C durante 30 s. Con una extensión final
a 72 °C durante 10 min.
M.G. Álvarez-Ojeda, et al.: Comparación de pruebas para brucelosis
623
Electroforesis en gel de agarosa
Los fragmentos amplificados fueron analizados
mediante electroforesis en gel de agarosa (Promega,
Inc.) al 1.5%; en una solución regulador TBE
(Tris base 445 mM, ácido bórico 445 mM, EDTA
10 mM), teñido con bromuro de etidio (10 μg/ml).
Se depositaron 8 μl de cada muestra (amplicón)
mezclado con 2 μl de solución amortiguadora de
carga (0.25% P/V azul de bromofenol, 0.25% P/V
xilencianol, 30% P/V glicerol pH 8.0). Como marcador
de peso molecular se empleó el de 100 pb de
ADN (Bioline). La migración fue a 100 V por una hora.
Los productos de amplificación se visualizaron con un
transiluminador UV (Spectroline Transiluminador, modelo
7C-254R Electronics Corporation, en Westbury, Nueva
York, EE.UU.) bajo luz UV. Las imágenes se capturaron
con una cámara Polaroid y película A667 adaptada
con filtro para luz ultravioleta (Figs. 1 y 2).
Análisis estadístico
Para determinar la utilidad de la PCR en el diagnóstico
de la brucelosis, aquella se comparó con los
resultados de las pruebas de hemocultivo, RB, MAP y
2-ME como pruebas oficiales (NOM-022-SSA2-1994).
La sensibilidad y especificidad relativa de las pruebas
se calculó por medio de la tabla de contingencia
de dos filas por dos columnas; así se comparó la
PCR (variable en filas) y la serología y hemocultivo
(variable en columnas). Además se emplearon las
fórmulas reportadas16, de acuerdo a los siguientes
conceptos: la sensibilidad relativa es la capacidad
del método alternativo para detectar el organismo
blanco comparado con el método de referencia (serología
y hemocultivo). La especificidad relativa es
la capacidad de la PCR de no detectar al organismo
blanco cuando este no es detectado por el método
de referencia.
Además se utilizó la prueba de índice de Kappa
para evaluar el nivel de concordancia entre las
pruebas17. Todos los análisis estadísticos se analizaron
con el programa OpenEpi v3.
Figura 1. Electroforesis de las amplificaciones del ADN de las muestras
de sangre humana. Panel A y B: Carriles 1 a 7, muestras de sangre;
carril 8, control positivo (Cepa Rev1), carril 9, control negativo (agua)
y carril 10, marcador de peso molecular (Ladder 100).
Figura 2. Electroforesis de las amplificaciones de los aislados de
hemocultivo. Carriles 1 a 6 cepas aisladas, carril 7 control negativo
(agua), carril 8 control positivo (ADN de cepa Rev1) y carril 9 marcador
de peso molecular (Ladder 100).
Gaceta Médica de México. 2015;151
624
Resultados
Pruebas serológicas
De las 92 muestras analizadas, empleando los métodos
serológicos para el diagnóstico de la brucelosis,
se obtuvieron resultados positivos en 47, 31 y 28 para
RB, MAP y 2-ME, respectivamente (Tabla 1).
Reacciones de PCR a partir del ADN
de las muestras de sangre y hemocultivo
El ADN de 92 muestras sanguíneas humanas provenientes
de individuos relacionados con el brote de
brucelosis humana de los municipios de Anáhuac y Sabinas
Hidalgo, N.L., fueron analizadas por medio de la
PCR; 23 de las muestras (Tabla 1) mostraron claramente
la amplificación del fragmento esperado de 223 pb.
La prueba de PCR, a partir de muestras de sangre
provenientes de individuos relacionados con el brote
de brucelosis humana, permitió detectar un 25%
(23/92) de muestras positivas a diferencia de la prueba
de RB que detectó un 51%, MAP un 33.70%, 2-ME un
30.43% y el hemocultivo un 6.52% (Tabla 1).
Hemocultivo
Brucella spp fue aislada en 6 hemocultivos de las
92 muestras de sangre colectadas. Los aislamientos
fueron confirmados por el Instituto de Diagnóstico y
Referencia Epidemiológicos como B. melitensis. Estas
muestras fueron positivas para PCR y para serología
en todos los métodos.
Comparación análisis de concordancia
de la PCR con las pruebas serológicas
y hemocultivo
Mediante el análisis de contingencia realizado para
cada una de las pruebas serológicas y el hemocultivo
versus la técnica de PCR, se obtuvieron los siguientes
resultados: al comparar la PCR con la prueba RB, la
PCR mostró un 44.68% de sensibilidad, 95.56% de
especificidad y una leve concordancia (0.398). Cuando
se comparó PCR con MAP se obtuvieron 51.61 y
88.52% de sensibilidad y especificidad, además de
una moderada concordancia (0.429). Al comparar la
PCR con 2-ME se obtuvo un 53.57 y 87.50% de sensibilidad
y especificidad respectivamente, además de
una moderada concordancia (0.432). Al comparar la
PCR con el hemocultivo, la PCR obtuvo un 100.0%
de sensibilidad, 80.23% de especificidad y una leve
concordancia (0.346) (Tabla 2).
De las 92 muestras analizadas no se consiguieron
datos sobre el cuadro clínico de los pacientes, además
se desconocía si la muestra había sido tomada
cuando el paciente estaba bajo tratamiento, si era
la primera vez que se presentaba la infección o si
Tabla 1. Resultados serológicos, de hemocultivos y PCR de las muestras analizadas de los municipios de Anáhuac y Sabinas
Hidalgo, N.L.
Prueba
Resultado RB MAP 2-ME Hemocultivo PCR
Positivo 47 (51%) 31 (33.70%) 28 (30.43%) 6 (6.52%) 23 (25%)
Negativo 45 (49%) 61 (66.30%) 64 (69.57%) 86 (93.48%) 69 (75%)
Total de sueros 92 92 92 92 92
RB: rosa de Bengala; MAP: aglutinación estándar en placa; 2-ME: 2 mercaptoetanol.
Tabla 2. Resultados de sensibilidad, especificidad de PCR e índices Kappa para las muestras de estudio
Parámetro RB MAP 2-ME Hemocultivo
Sensibilidad 44.68% 51.61% 53.57% 100.0%
Especificidad 95.56% 88.52% 81.16% 80.23%
Índice Kappa 0.398 0.429 0.432 0.346
RB: rosa de Bengala; MAP: aglutinación estándar en placa; 2-ME: 2 mercaptoetanol.
M.G. Álvarez-Ojeda, et al.: Comparación de pruebas para brucelosis
625
el paciente estaba sufriendo recaídas, debido a que
estos pacientes fueron visitados en sus ranchos y esta
población no realiza visitas constantes al centro médico
de salud.
Análisis comparativo de pruebas
diagnósticas para brucelosis
Los resultados de las muestras de los municipios de
Anáhuac y Sabinas Hidalgo, N.L., nos indican que se
obtuvieron 47 muestras positivas por RB, 31 por MAP,
28 por 2-ME y 6 por aislamiento. Para PCR, solamente
se obtuvieron 23 muestras positivas, cada uno de estos
resultados fue agrupado en 11 casos, los cuales
se muestran en la tabla 3.
Discusión
Algunos estudios realizados han demostrado que
cuando la infección está establecida en forma endémica
en la zona, prácticamente todas las personas
tienen o han tenido contacto con el patógeno, sin que
necesariamente muestren síntomas, como fue el caso
de los 13 individuos del grupo 1 en donde 13 pacientes
resultaron RB positivos, y el resto de las pruebas
negativas. La presencia de anticuerpos puestos de
manifiesto con la prueba de RB muestra que alguna
vez esos individuos se infectaron y han permanecido
positivos. Este hallazgo fue puesto de manifiesto en la
encuesta seroepidemiológica nacional efectuada en el
país en individuos aparentemente sanos13.
En el grupo 2, 2 pacientes resultaron (+) para PCR
y (–) para serología y hemocultivo, posiblemente la
muestra se tomó en una fase temprana de la enfermedad
y/o el individuo cursaba una infección con muy
pocas bacterias circulantes, por lo que no se aisló
Brucella y si este individuo resolvió la infección pronto
no se indujo la formación de anticuerpos4,18.
En algunos casos se ha visto que el aislamiento y
la identificación del agente etiológico no siempre es
posible, sobre todo en algunas formas clínicas de la
enfermedad, y que los cultivos de sangre pueden ser
negativos cuando no hubo una fase aguda aparente
o cuando en esta no se estableció el diagnóstico4,7,19.
Por otro lado, las pruebas serológicas presuntiva y
confirmatorias indican ser negativas ya que no se presentó
una reacción antígeno-anticuerpo, por lo que
no se consideró como caso positivo. La prueba RB
puede ser negativa en personas que tienen pocos
días de evolución o con enfermedad crónica. Es relevante
mencionar que la prueba puede resultar positiva
aun después del tratamiento y la recuperación
del enfermo, incluso hasta por años, por lo que en
forma aislada y sin contar con antecedentes clínicos
es de poco valor. Sin embargo, en el grupo 4, fue
positiva junto con la PCR, lo que sugiere realizar un
Tabla 3. Asociación de resultados de las pruebas serológicas, PCR y hemocultivo
N.o de grupo RB MAP 2-ME Hemocultivo PCR Cantidad de muestras
1 + – – – – 13
2 – – – – + 2
3 + + – – + 1
4 + – – – + 5
5 + + + – + 9
6 – – – – – 41
7 + + + – – 12
8 – + – – – 1
9 – + + – – 1
10 + + – – – 1
11 + + + + + 6
TOTAL 92
RB: rosa de Bengala; MAP: aglutinación estándar en placa; 2–ME: 2 mercaptoetanol.
Gaceta Médica de México. 2015;151
626
análisis del estado clínico y se vuelva a realizar el
hemocultivo de los pacientes, para en caso de tener
aislamiento iniciar un tratamiento para el control de la
brucelosis20. Un paciente resultó (+) PCR, (+) RB, (+)
MAP, y 2-ME y hemocultivo negativos. El hemocultivo
fue negativo posiblemente debido a que la cantidad
de sangre fue insuficiente, los autores recomiendan de
5 a 10 ml por botella. Otros investigadores han visto
que los hemocultivos no siempre resultan positivos
cuando la serología es positiva debido a que Brucella
debe estar viable y en una concentración suficiente y
requiere de un período de incubación prolongado, ya
que es una bacteria de lento crecimiento21. Por otra
parte, se presentó una reacción antígeno-anticuerpo
en RB, y se confirmó con MAP, por lo que el paciente
tenía anticuerpos aglutinantes IgM. Posiblemente la
infección se encontraba en etapa inicial, ya que los
anticuerpos IgM son los que se generan en el comienzo
de la enfermedad y van decreciendo en un lapso
de 3-6 meses, con o sin curación de la enfermedad7.
Cuando se obtuvieron los resultados PCR (+), RB (+),
MAP (–), 2-ME (–) y hemocultivo (–) probablemente
se debió a que se encontró el patógeno en sangre
y fue detectado por la PCR. La serología presuntiva
positiva se debió a una reacción antígeno-anticuerpo,
lo que indica que en estos pacientes hay producción
de anticuerpos específicos19.
Los resultados PCR (+), RB (+), MAP (+), 2-ME (+)
y hemocultivo (–) obtenidos en 9 pacientes nos confirmaron
la presencia de ADN de Brucella en sangre, sin
embargo no fue posible aislar la bacteria, probablemente
debido a que hubo bajos niveles de Brucella en
circulación sanguínea al momento de hacer la toma de
sangre. Además cuando el paciente presenta la enfermedad
en etapa crónica o focal existen pocas bacterias
en circulación, por lo que se dificulta el aislamiento22.
El grupo de 41 pacientes que resultaron negativos
a todas las pruebas representaron a los verdaderos
negativos, ya que las muestras fueron tomadas al azar,
de pacientes con síntomas y sin síntomas.
Por otra parte en áreas donde la enfermedad es
endémica, las pruebas serológicas a menudo dan resultados
positivos aun en ausencia de síntomas, es
decir, que los anticuerpos no sólo aparecen en el
suero de enfermos brucelósicos en el transcurso de
esta enfermedad y su convalecencia; sino que también
se les encuentra en individuos aparentemente sanos
que cursan la infección subclínica o inaparente. Por
consiguiente, las pruebas serológicas tienen un valor
limitado para el diagnóstico de la brucelosis en el
origen del brote, como fue el caso del grupo de 12
individuos en los que la PCR fue (-), RB (+), MAP (+),
2-ME (+) y hemocultivo (-). Mientras que las pruebas
serológicas presuntiva y confirmatorias resultaron positivas,
ya que se presentaron las titulaciones de valor
diagnóstico señaladas para cada prueba19,21.
Por otra parte la prueba RB detecta la presencia de
anticuerpos aglutinantes como la IgM, IgG e IgA en los
primeros días en los que se presentan los síntomas de
la enfermedad. Elfaki, 2005, concluyó que la terapia
con antibiótico limita la presencia de anticuerpos IgM
Brucella-específicos, pero no elimina los anticuerpos
IgG residuales de los pacientes tratados22,23. Con respecto
a los resultados obtenidos por las serologías
confirmatorias, se requiere conocer los antecedentes
del enfermo y valorar las características clínicas.
Los resultados de PCR (+), RB (+), MAP (+), 2-ME
(+) y hemocultivo (+), obtenidos en 6 pacientes, indican
que la PCR detectó al patógeno en sangre en
nuestro estudio. La PCR se ha utilizado en pacientes
detectando otras secuencias como las del RNA ribosomal
(16S y 23S) y de genes que codifican las proteínas
Omp25 y Omp3124,25, e incluso se ha utilizado
para diferenciar especies de Brucella. En un estudio
realizado por Morata, et al.26 se demostró que la PCR
combinada con ELISA alcanzó una sensibilidad hasta
del 94.9% y una especificidad del 96.5%, por lo que
se ha recomendado como el método diagnóstico de
elección. Así mismo se ha demostrado que la PCR
no sólo es útil como un recurso de diagnóstico, sino
que también tiene implicaciones pronósticas, ya que
puede ser utilizada en evaluar la respuesta terapéutica;
recientemente Vrioni, et al.8 lograron demostrar
por medio de PCR en tiempo real que el DNA de B.
melitensis persiste a pesar de existir curación clínica,
esto explica la razón de las recidivas de la enfermedad
y plantearía la posibilidad de que la brucelosis una vez
adquirida, permanece como una infección latente8,27.
El diagnóstico definitivo se basa en el aislamiento de
la Brucella en cultivos de sangre, médula ósea, hígado
y otros tejidos. El desarrollo del microorganismo en el
medio bifásico de Ruiz Castañeda habitualmente ocurre
entre los siete y veintiún días, aunque existen casos
de crecimiento tardío que pueden llegar hasta los
35 días6,25; este método es uno de los más utilizados,
aunque tiene la desventaja de que la bacteria crece
lentamente. A medida que la enfermedad progresa,
disminuye la probabilidad de positividad de los hemocultivos,
por lo que se hace necesario el aislamiento a
partir de ganglios linfáticos, hígado o bazo8.
Finalmente, se logró detectar 23 muestras positivas
provenientes de individuos de los municipios de Anáhuac
M.G. Álvarez-Ojeda, et al.: Comparación de pruebas para brucelosis
627
y Sabinas Hidalgo, N.L. mediante PCR, 21/23 muestras
coincidieron con una o varias pruebas serológicas positivas.
Las pruebas serológicas (RB, MAP y 2-ME) detectaron
un porcentaje mayor de resultados positivos
comparados con PCR y se confirmó la prueba de RB
como la mejor prueba de escrutinio para brucelosis.
Tomando como pruebas de referencia MAP y 2-ME,
según la NOM 022-SSA2-1994 en la identificación de
humanos positivos a brucelosis, estas resultaron superiores
en un 8.7 y 7.43% comparadas con la PCR, respectivamente.
La PCR con respecto a los métodos RB,
MAP, 2-ME y aislamiento obtuvo valores de sensibilidad
desde 44.68 a 100.0% y de especificidad de 80.23 a
95.56%, respectivamente. Además, se obtuvo una moderada
concordancia entre la PCR y las pruebas serológicas
(MAP y 2-ME), sin embargo, la PCR con respecto
al hemocultivo y RB tuvieron una leve concordancia.
La PCR presentó una sensibilidad de100.0% cuando
se comparó con hemocultivo, lo que nos indicó
el gran valor de la prueba molecular para utilizarse
en la detección del patógeno en la sangre humana.
En cuanto a la especificidad (80.23%), fue más baja
que la sensibilidad, esto puede ser debido al difícil
aislamiento de la bacteria en sangre, por la escasa
cantidad circulante al momento de obtener la muestra
para el hemocultivo.
Agradecimientos
A la Fundación Produce Nuevo León, A. C. por financiamiento
de esta investigación. Al personal del Laboratorio
Central Regional del Norte, dependiente de la
Unión Ganadera Regional de Nuevo León., así como
al del Laboratorio Estatal de los Servicios de Salud en
el estado de Nuevo León, en donde se desarrollaron
los trabajos de laboratorio.
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enero 11, 2016

Preparación Técnica y Consejos de Entrenador para el Salto de Longitud


Level V Coach at the Australian Institute of Sports, Australia.
Artículo publicado en el journal PubliCE Standard del año .

Resumen

La preparación del salto de longitud a etapas jóvenes es un aspecto que depende de variables como son la identificación del talento, la preparación general y el uso adecuado de progresiones técnicas. Las más importantes recaen en la preparación de la batida y el dominio de la carrera de aproximación.
Palabras clave:Salto de longitud, entrenamiento, técnica, jóvenes

INTRODUCCIÓN

El objetivo primero y fundamental de los entrenadores de atletas jóvenes es el desarrollo de una amplia gama de habilidades motrices y establecer un acondicionamiento general básico. El programa inicial debe ser de base amplia e incorpora una amplia gama de ejercicios, actividades, menores juegos y la fuerza como prácticas relacionadas.
Es importante destacar que, debe haber un elemento de diversión especialmente al aprender nuevas habilidades y tratar nuevas actividades.
Peligro de la Especialización Temprana
Con el número de campeonatos importantes ofertados en la actualidad para los atletas jóvenes son un peligro real de especializarse demasiado temprano y centrarse demasiado en una prueba. Esto nos muestra que es un largo camino y ayuda a explicar la alta tasa de lesionados entre muchos de nuestros jóvenes atletas y por qué un alto porcentaje de estos atletas nunca progresar a categorías superiores.
Necesitamos cambiar nuestra forma de pensar sobre la preparación de nuestros jóvenes atletas y como ase utilizan la preparación especifica para la búsqueda del rendimiento. Por desgracia, en nuestra búsqueda del éxito inmediato dejamos que la tentación de perseguir que nuestros deportistas compitan en campeonatos internacionales juveniles y junior nos anula el sentido común y el mejor futuro a largo plazo  para el atleta.
La idea central para el desarrollo del atleta será el tiempo empleado en todos los componentes de acondicionamiento y adquisición de habilidades durante estos críticos años de "aprender a entrenar”. Atribuyendo el éxito deportivo en los años siguientes a esta inversión.
Estamos viviendo en una era de alta tecnología, donde existen niveles abismales en la juventud de preparación física y la incidencia de la diabetes en jóvenes y la obesidad siguen aumentando.
Hace diez a quince años atrás los atletas poseía un grado mucho mayor de la aptitud general y poseían un nivel mucho más sofisticado de la coordinación y la fuerza del tren superior y toda la ronda de capacidades gimnásticas.
Por desgracia, la situación es triste para la sociedad y parte de la culpa viene del escaso tiempo asignado a las actividades basadas en la aptitud en los centros escolares.
Identificación de Talento
La capacidad de saltar es una habilidad innata y es fácilmente identificable. No es necesario embarcarse en una exhaustiva serie de pruebas de identificación de talentos para determinar la capacidad de saltar.
Los entrenadores deben mirar a los atletas que posean:
  • una acción de carrera rítmica
  • un alto grado de velocidad
  • conciencia espacial
  • Un componente nervioso natural y energía elástica
  • coordinación en una gama de actividades
Preparación General
En la preparación de los entrenadores de jóvenes atletas deben centrarse en las siguientes áreas:
  • Mecánica de la carrera y desarrollo de la velocidad
  • Fortalecimiento postural, fortalecimiento del cuerpo y actividades explosivas
  • el equilibrio, la coordinación y la agilidad
  • Suspensiones, saltos variados, saltos en profundidad y ejercicios tipo.
  • acondicionamiento general
Como el salto es una habilidad sobre una sola pierna, una serie de actividades y ejercicios deben ser empleados de forma periódica sobre los músculos y los tendones y los ligamentos que rodean los pies, las articulaciones del tobillo, rodilla y cadera de forma suficiente y movilizados para resistir fuerzas y cargas constantes.
Progresiones Técnicas
Mientras que el salto de longitud incluye el carrera de aproximación, batida, las fases del vuelo y el aterrizaje, el texto siguiente se centrará en la batida y en la carrera de aproximación.
Batida: el trabajo tecnico para la batida del salto de longitud implica una selección de las siguientes tareas:
  • Múltiples batidas en el césped. Estas deben ser ejecutadas con unas 5 a 6 zancadas de carrera previa entre cada salto. Progresiones de múltiples batidas sobre vallas separadas 6 a 8 metros, dependiendo de la altura del atleta, con tres zancadas entre las vallas
  • Ejercicios de conciencia espacial en la adaptación de la carrera de manera continua con 7 a 9 zancadas en medio de las vallas. Desarrollaremos esta habilidad más aún mezclando las distancias entre las vallas
  • Actividades que impliquen saltos y suspensiones como el baloncesto, balonmano, voleibol
  • Carrera saltada sobre un suelo de espuma(como las colchoneras de altura) sin usar zapatillas de clavos
  • Pequeña carrera e impulsos hacia objetos colgados verticalmente.
Consejos de Entrenador: el foco principal de todos esos ejercicios de batida es la de desarrollar la capacidad de correr a una velocidad rítmica optima y la experiencia de sentir la llegada del pie al suelo y el golpeo del mismo en la batida. Esto se consigue con la modificación de la acción de la carrera por medio del descenso del cuerpo (centro de gravedad) en el penúltimo apoyo convirtiéndolo en activo, elevando y profundizando la batida.
Ultima zancada: Una vez que el atleta tiene un competente nivel mecánico en la batida, la mejor forma de desarrollar un salto de longitud es a través de la ultima zancada, como si pasáramos una valla,  cayendo en el foso. Esto se puede hacer con 8 zancadas de carrera intentando gradualmente activar penúltima y ultima en un momento. Recordar que cuanto más rápido  corra el atleta y llegue a la batida, menos tiempo tiene de ejecutar las acciones de salto. Por ello podemos imaginarnos la dificultad en realizar esta tarea con la carrera completa con una velocidad notablemente superior demasiado pronto
El enfasis deberia de estar :
  • En un movimiento fluido, rítmico con un patrón de movimiento sin cambio en velocidad de manera perceptible.
  • el atleta debería sentir coordinadas la pierna libre penetrando hacia delante de manera potente y la acción hacia atrás del pie de la pierna de batida. Es importante que esta percepción este desarrollada sin bloqueos o cambios en la amplitud de la zancada.
  • Centrando la atención en minimizar las pérdidas de velocidad horizontal.
Consejo de Entrenador: la pierna de batida debería extenderse totalmente, la rodilla de la pierna libre yendo hacia delante y arriba y colgándose como si guiara a la rodilla antes de que extienda. Una vez en el suelo la pierna de batida se queda detrás del cuerpo e impulsa como si fuera un paso de valla, pasando posteriormente hacia delante para unirse con la pierna libre para buscar el aterrizaje. Estos movimientos no deben de hacerse deprisa y esperando a sentirlos para la arena para que nos puedan servir. El tronco ira recto y los brazos se coordinaran en una acción coordinada
Son tareas y ejercicios avanzados que asiten a la mecanica de la batida, mecanica del vuelo y aterrizaje:
  • Batidas desde plataformas de madera de 1x1m y 3 a 5 cm de altura. Puede asistir para una apropiada acción mecánica del pie y previene la búsqueda de puntilla de la tabla. Recubrir la parte inferior de la tabla con material anti deslizante para evitar deslizamientos.
  • Batidas con zapatillas de clavos desde una rampa de 6 a 8 cm (20 grados) cubierta por mondo/ tartan o material denso sobre una plancha de metal. Otra vez nos proporciona un rápido movimiento en la llegada del pie de batida y porporciona una mayor elevación y proyección para ejecutar la mecánica del vuelo, especialmente cuando se enseña la técnica del hitch kick (tijeras). Hay que tener mucho cuidado con el uso de ambos aparatos y solo deben de ser usados con carreras cortas.
  • Acceso a una zona de gimnasia artisitica con una gran zona de caída de esponja donde podremos imitar saltos completos. Excelente para practicar las tijeras y la mecánica de la caída. Mas si salvamos al cuerpo de los continuos golpes contra la arena en los aterrizajes y ofrecen una buena alternativa en el trabajo invernal.
  • Batidas tras 8 10 zancadas subiendo una pequeña cuesta (23-30 grados) donde los 4 últimas zancadas sean en cuesta.
La Carrera de Aproximación: es la parte del salto de longitud que debe ser reproducida bajo todas las condiciones y por esta cuestión requiere un foco de atención en el programa de entrenamiento a edades tempranas. No es algo a añadir durante la fase de competición. Demasiados atletas no invierten el suficiente tiempo en esta fase critica. No es de mucha utilidad mostrar todos los atributos físicos del salto si no somos capaces de golpear la tabla de batida en una posición con un efecto sonoro en la batida. Los atletas con peor percepción espacial o control de movimiento deben de buscar otras pruebas si esta habilidad no se puede dominar. De lo contrario solamente se frustraran el atleta y el entrenador sin final.
Los atletas de elite tienen carreras de aproximación entre las 21 y 23 zancadas y algunos incluso mayores, particularmente aquellos que caminan hasta la marca de salida. Los atletas mas jóvenes deben por regla utilizar su edad más dos zancadas mas, y u punto de salida entre las 14 y 16 zandadas.
Idealmente debemos intentar establecer una carrera que lleve a adquirir una velocidad optima y una posición de batida. Los jóvenes atletas poseen los elementos necesarios para tener esa velocidad pero no son suficientemente fuertes o hábiles para mantenerla a lo largo de toda la carrera.
Elementos Claves en la Carrera de Aproximación:
  • Una fase de puesta en acción seguida por una de aceleración. Las zancadas iniciales deben ser uniformes, con mínimas variaciones, ya que de lo contrario tendríamos que ir compensando la dirección hacia la tabla perdiendo velocidad al final.
  • Una velocidad optima que nos lleve a cambios sutiles en la longitud de las zancadas y la posición del cuerpo durante el final de la carrera.
  • Una secuencia rítmica de pasos que puedan garantizar unos cambios discernibles en la velocidad y en el patrón de movimiento sobre la tabla de batida.
  • El proceso total debe mostrar un movimiento fluido y transición, no tres partes distintas.
Los problemas mas usuales se fomentan desde una técnica inicial inconsistente y atendiendo a una carrera demasiado rápida en las 6 zancadas iniciales. Esto se agrava mas por lo increíble que es correr sin fijar la atención en un objeto y sin mirarlo. Demasiados atletas frecuentemente miran hacia arriba, reduciendo enormemente su visión periférica sobre la tabla. ¡No podemos imaginarnos a muchos vallistas saltar una valla y mirar hacia cualquier lado no fijando la atención en la siguiente valla!
Los atletas deben:
  • centrarse en la tabla de batida durante la carrera previa y así procesar las señales de retroalimentación visual que
  • les permite tomar decisiones en el menor tiempo necesario para hacer ajustes instintivos en la tabla
  • Durante los últimos 4-6 pasos y dependiendo del nivel de habilidad de los atletas, la atención se desplazará hacia delante y más allá del foso de caida
  • Desarrollar un comienzo de la carrera homogéneo ya que ayudará a enseñar en las primeras etapas con consistencia y establecer un patrón repetible
Consejo de Entrenador: Una gran debilidad que tienen los atletas más jóvenes con menos experiencia es cuando innumerables carreras de aproximación se realizan sin ensayar la preparación mecánica en la batida. en otras palabras el atleta debe realizar mas larga la penúltima zancada y la reducción simultánea del centro de gravedad
en una recortada ultima zancada de la batida.  Simplemente corriendo y ejecutando en la búsqueda de la tabla en los pasos finales, no quiere decir que nos salga, puede ser una batida torpe, sin que proporcione el efecto deseado.
Ejercicios para Ayudar a Dessarrollar el Proceso de Control Visual de la Tabla
  • colocar marcadores en diversos e intervalos aleatorios. Los atletas corren a esos marcadores y aprender cómo ajustar y dirigir a un objetivo.
  • obstáculos de cuatro o cinco vallas en espacios diversos, separadas 20 metros o más, dando un tiempo para establecer un ritmo cómodo, pero al mismo tiempo ensayar para  ajustarse a un objetivo diferente.
  • ensayar carreras  con viento a favor, con vientos cruzados y en mojado, que se registre en algún momento de sus carreras. Aprender a lidiar con todas las condiciones y que el atleta entienda qué ajustes y amplitud de peso tienen que hacer con la carrera y que debe ocurrir si las condiciones cambian. No se puede siempre competir con un viento de cola!
Recolocar desde el pasillo de saltos en la pista/césped señales de carrera tantas como permitan tener un refresco mental. El entrenador puede además usar marcas desde el comienzo y sobre 44-6 zancadas antes de la tabla para ver exactamente donde la carrera de aproximación esta variando e identificar la zona problema. El atleta no debe preocuparse en las señales. Hay muchas formas de orientación. Varios atletas tienen una marca en torno a los 10-14 metros antes de la tabla que será como un avisador mental para acelerar en la tabla y adquirir suavemente una posición corporal.

CONCLUSIONES

Finalmente, al ser un deporte individual, que también puede llegar a ser increíblemente aburrido, particularmente si la progresión de un atleta es más lenta que otros o se estanca. Los intereses se desvanecerán y se pierde el sentido del logro. Los Entrenadores deben estar alertas para su organización y atención a la participación de todos los atletas en
los grupos y probando diferentes niveles de habilidad. Como el tiempo y frecuencia de las sesiones suele ser limitada, las sesiones deben incorporar un componente de ejercicios y habilidades (la técnica), uno específico de acondicionamiento y un juego divertido o elemento de menor aptitud para finalizar.

Referencias

1. Hay, J (1988). International Journal of sport Biomechanics, 4 pp 114-129
2. Galloway; M and Connor, K (2000). The effect of Streering On Stride Pattern and Velocity In Long Jumping. The Jumps, pp 119-122
3. (1988). Coache´s Roundtable New Studies in Athletics; pp 25-28

Cita Original

Hilliard, C. (2007). Technical preparation & coaching drills for the long jump. Modern Athlete & Coach, 45(3), 7-9.

Cita en PubliCE Standard

Craig Hilliard (2013). Preparación Técnica y Consejos de Entrenador para el Salto de Longitud. PubliCE Standard.
http://g-se.com/es/entrenamiento-en-atletismo/articulos/preparacion-tecnica-y-consejos-de-entrenador-para-el-salto-de-longitud-1509